Seguridad y datos
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Una clínica guarda información de salud. Se nota en cómo está hecho Mayel.

Una valoración, un consentimiento y la fotografía de la piel de alguien no son datos cualquiera. Esta página dice sin rodeos quién puede ver qué, qué se conserva y qué pasa con todo si un día te vas.

Quién puede abrir qué

  • Una clínica nunca ve a otra

    Cada clínica es su propia organización, y cada petición se autoriza contra ella en el servidor. Una clienta, una venta o una fotografía pertenecen a una sola clínica y solo se leen desde dentro de ella.

  • La pantalla no es la cerradura

    Esconder un botón no es seguridad. Cada solicitud de datos de una clínica se revisa en el servidor para confirmar que pertenece a ella, y las acciones delicadas se revisan por rol, así que un enlace compartido o una dirección adivinada no cambia nada.

  • Sesiones que terminan

    Un acceso dura lo que dura su token. Cuando muere, Mayel lo dice con calma, te devuelve a la misma pantalla al volver a entrar y nunca te deja a medio camino.

  • Contraseñas que recuperas sin nosotros

    Un código de recuperación se usa una sola vez y vence en diez minutos, y la confirmación se lee igual exista o no una cuenta con ese correo: así nadie descubre quién forma tu equipo adivinando.

  • Cifrado y aislado

    Todo viaja por una conexión cifrada HTTPS y los datos de cada clínica están aislados de los de las demás, accesibles solo para las personas y roles que ella autoriza.

Seis roles, y cada uno ve su propio trabajo

La dueña asigna los roles y puede cambiarlos o suspenderlos en cualquier momento. Una especialista trabaja con su propia agenda y sus clientas, y la dueña decide quién maneja el dinero, el equipo y los datos.

  • Persona titular
  • Persona administradora
  • Gerente
  • Recepción
  • Responsable del área clínica
  • Especialista

Nada con historial se borra

Una clienta con historial se archiva, nunca se borra. Un cobro se cancela con un motivo. Una fusión conserva ambos historiales. Y los cambios clave dejan una línea en la bitácora de auditoría: quién, cuándo y qué decía el registro antes y después. La bitácora es de solo lectura: ni la dueña puede reescribirla.

Ver la bitácora de auditoría

Los datos son de la clínica, no nuestros

Tus clientas, sus expedientes, tus tratamientos y tus números son de tu clínica. Mayel los guarda para operar el servicio que estás pagando: no los vendemos, no los entregamos a anunciantes y no los explotamos para construir el producto de alguien más.

Cuando quieras, la propietaria de la cuenta exporta todos tus datos: hojas de cálculo con tus clientas, tratamientos, ventas, gastos, compras, productos y prospectos, y un archivo comprimido con fotos y documentos. Son los mismos archivos que te llevarías si decidieras irte, y pedirlos no requiere permiso nuestro.

Tu clínica es la responsable. Nosotros somos las manos, no el dueño.

Conforme a la ley mexicana de protección de datos, tu clínica es la responsable de los datos personales de sus pacientes y Mayel los trata siguiendo tus instrucciones. Tratamos la información de salud como sensible: solo se alcanza desde dentro de tu clínica y solo por los roles que tú autorices.

Mayel también te da los instrumentos que la ley espera de ti: consentimientos firmados guardados con la sesión, permisos explícitos de captura y publicación de fotos por clienta, y un registro de quién registró cada uno.

Pregúntanos lo difícil

Si tu clínica tiene un requisito de cumplimiento, una duda de datos o un auditor que satisfacer, escríbenos. Una respuesta directa sale más barata, para los dos, que una sorpresa después.

Pide una demo o escríbenos a support@mayel.app