Una clínica no se dirige desde un calendario.
Agendar una cita es la parte fácil, y una docena de apps la hacen. Lo difícil es todo lo que la cita arrastra detrás: una historia, un consentimiento, un paquete, un producto, un pago y un número al final del día que tiene que ser verdad.
Nada de esto es culpa de nadie
Estas tres cosas pasan en clínicas a las que les va bien. No son un problema de disciplina: son lo que pasa cuando las herramientas nunca se hicieron para este trabajo.
La historia está partida en tres
La valoración está en papel, las fotos en un celular y a qué es alérgica en la cabeza de quien la atendió ese día. No es culpa de nadie: nunca hubo un solo lugar donde ponerlo.
La caja cierra de memoria
Un anticipo del martes, un paquete a medio usar, una transferencia que entró el sábado. El día se cuenta dos veces y aun así sale distinto.
El producto sale sin dejar rastro
El inventario solo se cuenta cuando algo se acaba a media sesión. Lo que se usó nunca es lo mismo que lo que se compró.
Seis cosas que solo son ciertas en un mismo sistema
Cualquier par de programas se puede hacer hablar entre sí. Nada de esto funciona así: funciona porque es el mismo expediente.
Se aplica una sesión
el producto que usó sale del inventario, con su movimiento registrado.
Se vende un paquete
cada sesión consumida se descuenta sola, y el expediente muestra cuántas quedan.
Se toma un anticipo
se convierte en venta del tratamiento y aparece en el corte de ese día.
Un tratamiento exige consentimiento
se frena en la puerta hasta que esté en el expediente. Una profesional puede saltarse el requisito con un motivo que queda registrado.
Un prospecto se convierte
llega con su historia: de dónde vino, qué pidió y quién le dio seguimiento.
Alguien cambia algo
los cambios clave quedan firmados: quién, cuándo y qué decía antes. Nada con historial se borra.
Lo que Mayel se niega a hacer
Un producto también es lo que decide no ser. Estas seis no son funciones que falten: son la forma de la cosa.
No cobramos por cada cuenta de acceso
Cobrar por asiento enseña a una clínica a compartir un solo acceso, y entonces el registro no puede decir quién hizo qué. Cada persona entra con su cuenta sin costo; el plan se dimensiona por las especialistas que atienden citas.
No vendemos módulos sueltos
Existen dos planes definidos, Esencial y Pro, y cada uno lista exactamente lo que incluye. Nada se cobra como complemento aparte.
No retenemos tus datos
Tus clientas, tus tratamientos y tu historial son tuyos. Los exportas cuando quieras, en hojas de cálculo que puedes leer.
No borramos el historial
Una clienta se archiva y una venta se cancela con un motivo, nunca se borran. Los cambios clave quedan en la bitácora.
No inventamos números
Cada cifra de un reporte es algo que ocurrió: una venta, una sesión, un movimiento. Nada de estimaciones disfrazadas de resultados.
No vendemos lo que no existe
Si Mayel no hace algo que necesitas, te lo decimos antes de que pagues, no después.
Para quién es Mayel y para quién no
Preferimos decírtelo ahora que cobrarte y que te vayas en tres meses.
Es para ti si
- Tienes una clínica de estética, un spa médico o un centro de cosmetología y depilación.
- Valoras, tomas consentimiento, aplicas en sesiones y das seguimiento después.
- Más de una persona toca a la misma clienta, y cada quien debería ver lo suyo.
- Vendes paquetes, cobras anticipos y necesitas que el corte del día sea verdad.
- Quieres leer el negocio sin pedirle un reporte a nadie.
No es para ti si
- Tienes un salón de belleza o una barbería y solo necesitas citas y cobro.
- Necesitas un expediente médico regulado con facturación a aseguradoras.
- Solo quieres un calendario: hay opciones más baratas y te van a bastar.
Si esto suena a tu clínica, platiquemos
Media hora. Nos cuentas cómo trabajas hoy, te mostramos ese mismo día dentro de Mayel y decides con todo enfrente.
Pide una demo o escríbenos a support@mayel.app